Estimulación medular ¿Qué es?

qué es la estimulación medular

Un neuroestimulador es un dispositivo implantado quirúrgicamente que tiene un tamaño similar al de un cronómetro. Transmite señales eléctricas suaves al espacio epidural próximo a la columna vertebral a través de uno o más electrodos (cables médicos especiales). Las señales eléctricas causan una sensación de hormigueo en el área del dolor crónico.

 

¿Cómo funciona?

 

La neuroestimulación proporciona alivio del dolor modulando (modificando) los mensajes de dolor antes de que lleguen al cerebro.

Es algo parecido a masajear el hueso del codo después de un golpe: el masaje enmascara la sensación de dolor. Del mismo modo, el hormigueo producido por el sistema de neuroestimulación enmascara la sensación en el área del dolor.

Se puede ajustar la intensidad y la localización de la estimulación usando un programador de mano.

Por ejemplo, puede regular distintos niveles de estimulación en los diferentes momentos del día o para diversas actividades, como caminar, dormir o estar sentado.

 

¿Qué partes tiene un neuroestimulador?

 

Un sistema de neuroestimulación consta de cinco componentes:

  • Neuroestimulador: el dispositivo que genera los impulsos eléctricos (normalmente implantado bajo la piel en el abdomen, del tamaño de un marcapasos o un cronómetro)
  • Electrodos: cables médicos especiales que administran neuroestimulación en el espacio epidural próximo a la columna vertebral
  • Extensión: cable situado bajo la piel que conecta los electrodos al neuroestimulador (opcional en algunos sistemas)
  • Programador del médico: ordenador situado en la consulta del médico que éste puede utilizar para ajustar el sistema de neuroestimulación y definir los parámetros de estimulación más adecuados a su dolor
  • Programador del paciente: dispositivo de mano que el paciente puede usar en casa para personalizar la estimulación (bajo unos límites de los ajustes seleccionados por el médico)

 

El sistema de neuroestimulación no hace ningún ruido. Se puede sentir como un pequeño bulto bajo la piel, pero no se nota a través de la ropa.

 

¿Nuevos neuroestimuladores?

 

La nueva generación de neuroestimuladores para el tratamiento del dolor crónico permite identificar cambios posturales y adaptar la estimulación de manera automática a estos cambios.

La estimulación eléctrica de los cordones posteriores se introdujo en 1967 por Shealy para el tratamiento del dolor crónico. Desde entonces su indicación principal es el dolor neuropático de carácter benigno. Hay estudios que indican una reducción de dolor en pacientes con isquemia vascular periférica, en los casos de cirugía fallida de columna o síndrome postlaminectomía, en síndrome de dolor regional complejo o sudeck, y en los casos de angina refractaria.

La técnica de colocación del electrodo en el espacio epidural es percutánea y no requiere anestesia general.

La localización anatómica del electrodo viene determinada por el área corporal en dónde se manifiesta el dolor, siendo necesario para lograr un alivio de dolor que las parestesias se perciban en el área de dolor.

Las complicaciones suelen ser menores y las más frecuentes son la migración o movimiento del electrodo, infección, hematoma epidural, seromas en la herida, pérdida de liquido cefalorraquideo, rotura del electrodo, alteración en la estimulación y reaciones alérgicas.

 

¿Soy candidato para un estimulador medular?

 

Actualmente se ofrece el estimulador medular a los pacientes con dolor crónico grave, que no responden a otras modalidades de tratamiento. La mayoría de estos pacientes sufren dolor regional complejo o dolor en pierna y espalda tras intervenciones quirúrgicas

 

¿Qué resultados puedo esperar?

 

El alivio del dolor obtenido mediante la estimulación permite disminuir el consumo de fármacos opioides y no opioides, mejorar la calidad de vida del paciente y recuperar su funcionalidad.

 

Normalmente los pacientes experimentarán una reducción del 50-70% en su nivel de dolor.

 

 

Conclusiones

 

La neuroestimulación epidural de cordones posteriores medulares es una buena técnica de analgesia a largo plazo en los pacientes con dolor crónico grave con antecedente de cirugía fallida de espalda o dolor regional complejo. Otras patologías también pueden beneficiarse de su uso, una vez agotadas otras posibilidades terapéuticas.

 

Es una técnica totalmente reversible, que puede realizarse de manera percutánea mínimamente invasiva, reduciendo mucho los riesgos de una intervención quirúrgica.

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