El bloqueo del sistema nervioso simpático y sus cadenas prevertebrales, responsable de la nocicepción visceral, está ampliamente estudiado y demostrado.
El sistema nervioso simpático es una de las divisiones del sistema nervioso autónomo. Regula de forma involuntaria numerosas acciones, entre ellas la contracción de los músculos lisos y la secreción de muchas glándulas.
La información de las visceras es recogida por las cadenas prevertebrales de ganglios simpáticos.
El bloqueo simpático consiste en la administración de anestésicos locales y corticoides o neurolíticos (alcohol o fenol) cerca de la estructura nerviosa implicada en el dolor.
Se produce una degeneración de la transmisión neurológica interrumpiendo con ello la transmisión del dolor.
En función de la víscera u órgano afecto deberemos bloquear la cadena prevertebral o los ganglios viscerales a una altura u otra de la columna.
El plexo celíaco inerva la mayor parte de las visceras abdominales incluyendo estómago, hígado, suprarrenales, epiplon, intestino delgado y grueso hasta ángulo esplénico. Se utiliza fundamentalmente para tratar el dolor producido a nivel abdominal por el cáncer de páncreas.
El bloqueo del ganglio celíaco con alcohol alivia el dolor con una eficacia superior al 80% en el dolor de origen visceral intraabdominal.
El dolor regional complejo puede responder bien a este tipo de procedimiento.
Para indicar un bloqueo neurolítico es fundamental la selección del paciente.
Generalmente se realiza en primer lugar un bloqueo con anestésico local y corticoide para comprobar su eficacia y en un segundo tiempo se plantea el bloqueo neurolítico.
El alcohol y el fenol son los dos agentes que se utilizan para la neurólisis química de la cadena simpática. El alcohol etílico es una solución incolora e hipobárica respecto al plasma, diluyéndose al 50-70 % para obtener un efecto simpaticolítico. El fenol debe ser preparado previamente en la farmacia del hospital. Se suele utilizar a concentraciones de 6-10 % para los bloqueos simpáticos.
Es un procedimiento intervencionista que debe ser realizado por profesionales expertos bajo visión radiológica y que puede proporcionar un alivio sustancial en la calidad de vida del paciente.
Se recomienda al paciente un reposo relativo de 24-48h evitando grandes esfuerzos, a partir de entonces podrá realizar una vida normal.