Dolor del bajo abdomen en el hombre, causas y tratamientos en Euskadi

Dolor_del_bajo_abdomen_en_el_hombre_causas_y_tratamientos

El dolor en el bajo abdomen en hombres puede tener varias causas, que van desde problemas leves hasta condiciones que requieren atención médica urgente.

 

Causas comunes de dolor en el bajo abdomen en hombres:

  • Infección urinaria (cistitis)

Es una de las causas más comunes de dolor en el bajo abdomen, acompañado de ardor al orinar, urgencia urinaria o micción frecuente.

Tratamiento: Generalmente se trata con antibióticos y se debería aumentar la ingesta de líquidos para eliminar la infección más rápidamente.

  • Prostatitis

Es la inflamación de la próstata y puede causar dolor en el área del bajo abdomen, dificultad para orinar, dolor al eyacular, fiebre y malestar general.

Tratamiento: Toma de antibióticos, antiinflamatorios, o en casos crónicos, cambios en el estilo de vida.

  • Cálculos renales

Los cálculos renales pueden causar dolor agudo y severo que puede irradiarse hacia el bajo abdomen y la ingle.

Tratamiento: Para cálculos pequeños, beber mucho líquido puede ayudar a expulsarlos. En casos más graves, se pueden necesitar procedimientos médicos urológicos más específicos como la litotricia y a veces la cirugía.

  • Hernia inguinal

Una hernia inguinal se produce cuando una parte del intestino sobresale a través de un punto débil en los músculos de la ingle, causando dolor en el bajo abdomen, especialmente al realizar esfuerzo físico.

Tratamiento: La cirugía es el tratamiento más común para reparar la hernia.

  • Apendicitis

Un dolor agudo en la parte inferior derecha del abdomen podría ser apendicitis, una inflamación del apéndice.

El tratamiento es la mayor parte de las veces quirúrgico mediante una apendicetomía.

  • Síndrome de Intestino Irritable (SII)

Este trastorno intestinal crónico puede causar dolor abdominal recurrente, hinchazón, diarrea o estreñimiento. El diagnostico es de exclusión y el tratamiento habitualmente suele implicar cambios en la dieta, la gestión del estrés y, en algunos casos, medicación.

  • Diverticulitis:

La inflamación de los divertículos (pequeños sacos que se forman en el intestino grueso) puede causar dolor en el bajo abdomen, fiebre, y cambios en los hábitos intestinales.

En casos leves, los antibióticos y la dieta líquida pueden ayudar. En casos más graves, podría ser necesaria la cirugía.

  • Dolor muscular o esquelético:

El dolor en la parte baja del abdomen también puede ser causado por un esfuerzo físico excesivo, ejercicio intenso o una lesión muscular.

Tratamiento: Reposo, aplicación de hielo o calor y antiinflamatorios no esteroides (AINEs) suelen ser eficaces. ¿Quieres saber más sobre el tratamiento del dolor crónico?

 

Dolor en el bajo vientre en hombres: causas comunes:

El dolor en el bajo abdomen en hombres puede tener varias causas, que van desde problemas leves hasta condiciones que requieren atención médica urgente.

Causas comunes de dolor en el bajo abdomen en hombres:

  • Infección urinaria (cistitis)

Es una de las causas más comunes de dolor en el bajo abdomen, acompañado de ardor al orinar, urgencia urinaria o micción frecuente.

Tratamiento: Generalmente se trata con antibióticos y se debería aumentar la ingesta de líquidos para eliminar la infección más rápidamente.

  • Prostatitis

Es la inflamación de la próstata y puede causar dolor en el área del bajo abdomen, dificultad para orinar, dolor al eyacular, fiebre y malestar general.

Tratamiento: Toma de antibióticos, antiinflamatorios, o en casos crónicos, cambios en el estilo de vida.

  • Cálculos renales

Los cálculos renales pueden causar dolor agudo y severo que puede irradiarse hacia el bajo abdomen y la ingle.

Tratamiento: Para cálculos pequeños, beber mucho líquido puede ayudar a expulsarlos. En casos más graves, se pueden necesitar procedimientos médicos urológicos más específicos como la litotricia y a veces la cirugía.

  • Hernia inguinal

Una hernia inguinal se produce cuando una parte del intestino sobresale a través de un punto débil en los músculos de la ingle, causando dolor en el bajo abdomen, especialmente al realizar esfuerzo físico.

Tratamiento: La cirugía es el tratamiento más común para reparar la hernia.

  • Apendicitis

Un dolor agudo en la parte inferior derecha del abdomen podría ser apendicitis, una inflamación del apéndice.

El tratamiento es la mayor parte de las veces quirúrgico mediante una apendicetomía.

  • Síndrome de Intestino Irritable (SII)

Este trastorno intestinal crónico puede causar dolor abdominal recurrente, hinchazón, diarrea o estreñimiento. El diagnostico es de exclusión y el tratamiento habitualmente suele implicar cambios en la dieta, la gestión del estrés y, en algunos casos, medicación.

  • Diverticulitis

La inflamación de los divertículos (pequeños sacos que se forman en el intestino grueso) puede causar dolor en el bajo abdomen, fiebre, y cambios en los hábitos intestinales.

En casos leves, los antibióticos y la dieta líquida pueden ayudar. En casos más graves, podría ser necesaria la cirugía.

  • Dolor muscular o esquelético

El dolor en la parte baja del abdomen también puede ser causado por un esfuerzo físico excesivo, ejercicio intenso o una lesión muscular.

Tratamiento: Reposo, aplicación de hielo o calor y antiinflamatorios no esteroides (AINEs) suelen ser eficaces.

 

Tratamientos para las molestias en el bajo vientre de los hombres:

Las molestias en el bajo vientre de los hombres pueden tener múltiples causas, desde problemas digestivos leves hasta condiciones más serias como infecciones o trastornos urológicos. El tratamiento depende de la causa subyacente, y es fundamental contar con un diagnóstico médico preciso para determinar el mejor enfoque terapéutico.

  • Causas comunes de molestias en el bajo vientre y sus tratamientos:
  1. Problemas digestivos (gases, indigestión, estreñimiento)

– Causas: La acumulación de gases, una dieta inapropiada o problemas de tránsito intestinal pueden causar malestar en el bajo vientre.

– Tratamiento:

Dieta adecuada: Incrementar la ingesta de fibra (frutas, verduras, cereales integrales) y beber suficiente agua.

Medicamentos: En caso de gases, fármacos como la simeticona pueden ayudar. Para el estreñimiento, se pueden usar laxantes suaves o suplementos de fibra.

Actividad física: Mantenerse activo ayuda a mejorar la digestión y reducir la acumulación de gases.

 

  1. Infección urinaria (cistitis):

Causas: Una infección en las vías urinarias puede provocar dolor o malestar en el bajo abdomen, acompañado de síntomas como ardor al orinar y urgencia urinaria.

El tratamiento suele consistir en la administración de antibióticos, recetados por su médico.

Hidratación: Beber abundante agua ayuda a eliminar las bacterias de las vías urinarias.

 

  1. Prostatitis (inflamación de la próstata)

Causas: La prostatitis puede ser causada por una infección bacteriana o por otras condiciones que afectan la próstata, generando dolor en el bajo vientre, dificultades para orinar o dolor al eyacular.

Tratamiento:

Antibióticos: En caso de prostatitis bacteriana.

Analgésicos y antiinflamatorios: Para aliviar el dolor y la inflamación.

Baños de asiento: Sentarse en agua tibia puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación.

 

  1. Hernia inguinal

Causas: Una hernia ocurre cuando una parte del intestino sobresale a través de un punto débil en los músculos de la ingle, provocando dolor en el bajo vientre, especialmente al hacer esfuerzo físico.

Tratamiento:

Cirugía: Es la opción más común para reparar la hernia, ya que la mayoría de las hernias no se curan por sí solas y pueden empeorar con el tiempo.

Uso de fajas: En algunos casos, se puede recomendar el uso temporal de una faja inguinal para aliviar el malestar hasta la cirugía.

 

  1. Cálculos renales

Causas: Los cálculos renales pueden causar un dolor severo que irradia desde la parte baja del abdomen hasta la ingle.

Tratamiento:

Aumentar el consumo de líquidos: Beber mucho agua puede ayudar a expulsar los cálculos pequeños.

Uso de analgésicos: Para aliviar el dolor hasta que los cálculos sean expulsados.

En casos más graves, a veces se requiere el uso de tratamientos más específicos como la litotricia y a veces la cirugía.

 

Síndrome de Intestino Irritable (SII)

Causas: Esta afección crónica afecta el intestino grueso y puede causar dolor abdominal, hinchazón, diarrea o estreñimiento.

Tratamiento:

Dieta controlada: Reducir alimentos que pueden desencadenar los síntomas (grasas, alcohol, alimentos picantes, y lácteos si hay intolerancia).

Antiespasmódicos: Para reducir los espasmos intestinales y aliviar el dolor.

Fibra: Para ayudar con el estreñimiento o mejorar la consistencia de las heces.

 

Diverticulitis

Causas: La inflamación de los divertículos en el intestino puede provocar dolor en el bajo vientre, fiebre y cambios en los hábitos intestinales.

Tratamiento:

Antibióticos: En casos de infección.

Dieta líquida: Para permitir que el intestino descanse durante la inflamación aguda.

Cirugía: En casos de complicaciones graves, como perforación intestinal o abscesos.

 

Dolor muscular

Causas: El dolor en el bajo abdomen también puede ser causado por esfuerzo físico excesivo, tensión muscular o lesiones.

Tratamiento:

Reposo: Evitar actividades que agraven el dolor.

Analgésicos y antiinflamatorios no esteroides (AINEs): Como ibuprofeno o naproxeno para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Aplicación de calor o frío: Para reducir el dolor muscular.

A veces cuando la causa no está clara pero se han descartado todas las posibles causas orgánicas el tratamiento podría ser sintomático desde las unidades del dolor, con bloqueos analgésicos sobre nervios específicos, técnicas de radiofrecuencias, el uso de iontoforesis en la zona, uso de TENS etc…

 

Tratamiento general y recomendaciones

Analgésicos: En la mayoría de los casos, los analgésicos de venta libre como el paracetamol o el ibuprofeno son efectivos para aliviar las molestias leves a moderadas.

Hidratación: Mantenerse bien hidratado puede ayudar en varias condiciones, especialmente en infecciones urinarias y problemas digestivos.

Consulta médica: Es fundamental consultar a un médico si el dolor persiste, es intenso si va acompañado de otros síntomas como fiebre, sangrado, o dificultad para orinar o si es incapacitante alterando la calidad de vida del paciente.

El seguimiento médico adecuado es esencial para identificar la causa subyacente y proporcionar el tratamiento más adecuado.

 

 

Técnicas intervencionistas para el dolor en el bajo vientre:

Cuando no se consigue controlar el dolor crónico o agudo que no responde bien a los tratamientos convencionales (como medicamentos o fisioterapia). En el caso de dolor en el bajo vientre, especialmente en situaciones crónicas o severas, las unidades de dolor pueden ofrecer diversas opciones intervencionistas.

 

  1. Bloqueos nerviosos

Mediante la inyección de medicamentos anestésicos o antiinflamatorios en los nervios responsables de transmitir el dolor desde la región abdominal.

  • Bloqueo del nervio ilioinguinal o iliohipogástrico: Específico para dolores en el bajo abdomen y la ingle, como aquellos asociados a cirugías (p. ej., hernias inguinales).
  • Bloqueo del nervio genitofemoral implicado en el dolor abdominal bajo irradiado al testículo.
  • Bloqueo del plexo hipogástrico: Este plexo está implicado en la inervación de los órganos pélvicos. Se utiliza para el dolor visceral en la parte inferior del abdomen.
  • Bloqueo del plexo celíaco: Un tipo específico de bloqueo simpático utilizado para el dolor abdominal superior, pero también puede aliviar el dolor que se extiende a la parte baja del abdomen.
  • Bloqueo del ganglio impar: Indicado para el dolor pélvico o perineal de origen crónico.
  • Bloqueo del nervio pudendo. El nervio pudendo es responsable de la inervación de la región perineal y genital. El bloqueo de este nervio puede ser eficaz para tratar el dolor en el bajo vientre o la zona pélvica.

 

  1. Técnicas de radiofrecuencia convencional y pulsada.

Se utiliza el calor generado por ondas de radiofrecuencia para lesionar controladamente los nervios que transmiten el dolor. La radiofrecuencia interrumpe la señal dolorosa de manera prolongada.

 

  1. Neuromodulación

Esta técnica implica la implantación de un dispositivo que envía impulsos eléctricos leves a los nervios que transmiten el dolor, modulando su actividad y reduciendo las señales dolorosas.

Se podría utilizar en casos de dolor pélvico crónico o abdominal que no mejora con otros tratamientos.

  • Estimulación de nervios periféricos: En este caso, los electrodos se colocan cerca de los nervios periféricos responsables del dolor en la zona pélvica o abdominal.
  • Estimulación de la médula espinal: Utilizada en casos más complejos de dolor abdominal crónico, modula las señales dolorosas a nivel de la médula espinal.

 

  1. Inyección de toxina botulínica en puntos miofasciales dolorosos sobre músculos abdominales implicados en el dolor.

 

  1. Opioides intratecales o epidurales:

Consiste en la administración directa de opioides (como morfina) o anestésicos locales en el espacio epidural o intratecal, cerca de la médula espinal, lo que permite un control más eficaz del dolor.

 

Antes de aplicar cualquier técnica intervencionista, es crucial una evaluación completa por parte de especialistas en dolor. Se deben identificar las estructuras anatómicas implicadas en el dolor y determinar si la técnica es adecuada para el paciente.

Beneficios: Las técnicas intervencionistas pueden proporcionar un alivio significativo del dolor y mejorar la calidad de vida, especialmente en casos donde los tratamientos convencionales no han sido efectivos.

Efectos secundarios: Aunque mínimamente invasivas, algunas técnicas pueden tener riesgos, como infecciones, sangrado o daño nervioso. Por ello, siempre deben realizarse en un entorno controlado por personal especializado.

 

Cómo identificar los calambres en el bajo vientre en hombres:

Los calambres en el bajo vientre en hombres pueden ser incómodos y preocupantes, y aunque son menos comunes en hombres que en mujeres (dado que las mujeres experimentan calambres menstruales), pueden estar relacionados con diversos problemas de salud. Identificar estos calambres correctamente es importante para obtener un diagnóstico adecuado y recibir el tratamiento necesario.

 

Síntomas de los calambres en el bajo vientre en hombres

  • Dolor o malestar tipo cólico:

Los calambres se caracterizan por una sensación de contracción o espasmo en los músculos abdominales o en los órganos internos del abdomen bajo.

Este dolor suele ser intermitente, es decir, viene en oleadas, con periodos de mayor o menor intensidad.

 

  • Localización del dolor:

Los calambres se sienten en el área bajo el ombligo, principalmente en el centro, pero también pueden irradiarse hacia los costados o la ingle.

El dolor puede localizarse en una zona específica o ser más difuso.

 

  • Duración:

Los calambres pueden durar desde unos minutos hasta varias horas, y pueden repetirse con cierta frecuencia dependiendo de la causa.

En algunos casos, los calambres pueden durar varios días, pero típicamente tienen periodos de alivio.

 

  • Sensación de tirantez o presión:

Además del dolor tipo cólico, algunos hombres pueden sentir una sensación de tirantez o presión en el bajo vientre, como si los músculos estuvieran tensos o estirados.

 

  • Otros síntomas asociados:

Gases y distensión abdominal: Muchas veces, los calambres abdominales están relacionados con problemas digestivos, por lo que pueden acompañarse de hinchazón o flatulencia.

Problemas urinarios: Si los calambres están relacionados con el sistema urinario (por ejemplo, una infección o cálculos renales), puede haber síntomas adicionales como dolor al orinar, urgencia urinaria o cambios en el color de la orina.

Náuseas o vómitos: En casos más severos o cuando el calambre está relacionado con problemas digestivos graves (como obstrucción intestinal), puede haber náuseas o vómitos.

 

  • Cambio en la intensidad del dolor con el movimiento:

A veces, los calambres en el bajo vientre empeoran con ciertos movimientos, como al agacharse, levantarse o estirarse. Esto puede indicar que el problema está relacionado con los músculos o los órganos internos.

También pueden sentirse más intensos después de comer o cuando se está estresado.

 

 

 

 

Causas comunes de los calambres en el bajo vientre en hombres:

  1. Problemas digestivos:

– Gases: La acumulación de gases en el intestino puede provocar calambres o dolor tipo cólico en el bajo vientre.

– Estreñimiento: Las dificultades para evacuar pueden causar calambres dolorosos debido a la presión sobre los intestinos.

– Síndrome de Intestino Irritable (SII): Esta afección crónica causa dolor abdominal y calambres, a menudo acompañados de diarrea o estreñimiento.

– Gastroenteritis: Las infecciones estomacales pueden provocar calambres, junto con diarrea, vómitos y fiebre.

 

  1. Problemas urinarios:

Infección del tracto urinario (ITU): Puede causar calambres en el bajo vientre, junto con ardor al orinar y la necesidad de orinar frecuentemente.

Cálculos renales: Los cálculos renales pueden causar dolor tipo cólico severo que se origina en la parte baja del abdomen y se irradia hacia la ingle o la espalda.

 

  1. Problemas musculares o esqueléticos:

Distensiones musculares: El esfuerzo físico excesivo, como levantar peso o hacer ejercicios intensos, puede causar calambres en los músculos del abdomen.

 

  1. Hernias inguinales: Una hernia inguinal puede causar dolor tipo calambre cuando el intestino sobresale a través de un punto débil en la pared abdominal.

 

  1. Problemas de la próstata:

Prostatitis: La inflamación de la próstata puede causar dolor o calambres en el bajo vientre, a menudo acompañados de dolor al orinar o eyacular.

Hiperplasia benigna de próstata (HBP): En algunos casos, la HBP puede causar una sensación de incomodidad o presión en el bajo abdomen debido a la retención urinaria.

 

 

Cómo diferenciar los calambres de otras formas de dolor:

Sensación intermitente: Los calambres se sienten como contracciones o espasmos que aparecen y desaparecen, a diferencia de un dolor constante y continuo.

Relación con la digestión o la micción: Si el dolor aumenta después de comer, durante el tránsito intestinal o al orinar, puede estar relacionado con problemas digestivos o urinarios.

Alivio con reposo: Los calambres relacionados con la actividad física o con tensiones musculares suelen aliviarse al descansar o al cambiar de postura.

Intensidad variable: La intensidad de los calambres puede cambiar según la actividad, el estrés o el estado emocional.

 

Es recomendable consultar a un médico si:

El dolor es muy intenso o prolongado.

Los calambres están acompañados de fiebre, náuseas o vómitos.

Hay cambios en los hábitos intestinales o urinarios.

Se observa sangre en la orina o en las heces.

El dolor interfiere con las actividades diarias normales.

 

El papel de Clínica Edolor en el tratamiento del dolor abdominal:

Desde Edolor tratamos el dolor abdominal bajo utilizando un enfoque multidisciplinario y personalizado, centrado en aliviar el dolor crónico que no ha respondido a los tratamientos convencionales. Desde Edolor combinamos diversas estrategias, desde tratamientos farmacológicos hasta técnicas intervencionistas, fisioterapia y apoyo psicológico, según la causa del dolor y las necesidades del paciente.

 

Principales enfoques que utilizamos en Edolor:

  1. Tratamiento farmacológico:
  • Analgésicos: Se pueden utilizar medicamentos como paracetamol o antiinflamatorios no esteroides (AINEs), como el ibuprofeno, para aliviar el dolor. En casos más graves, se pueden recetar analgésicos opioides de forma controlada.
  • Antidepresivos y anticonvulsivantes: Fármacos como los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina) o los anticonvulsivantes (gabapentina o pregabalina) pueden utilizarse para tratar el dolor neuropático, que es común en algunos tipos de dolor abdominal crónico.
  • Relajantes musculares: Si el dolor está asociado a espasmos musculares, los relajantes musculares pueden ayudar a aliviar la tensión en los músculos abdominales.

 

  1. Técnicas no invasivas:
  • Uso de iontoforesis: utiliza una corriente eléctrica para impulsar medicamentos cargados (generalmente analgésicos o antiinflamatorios) a través de la piel hacia los tejidos subyacentes. Los iones cargados del medicamento se mueven hacia el área afectada bajo la influencia de la corriente eléctrica. Esto permite una administración local de los fármacos sin necesidad de agujas ni vías intravenosas.
  • Uso de parches de lidocaína, o de capsaicina para aliviar el dolor abdominal superficial.
  • Infusión de lidocaína, ketamina o magnesio intravenosa:

 

La infusión intravenosa de fármacos es una técnica que se utiliza en las unidades del dolor para tratar ciertos tipos de dolor crónico, incluyendo el dolor abdominal en algunos casos específicos, como el dolor neuropático o el dolor visceral difícil de controlar con otros métodos. Estos fármacos pueden ser efectivos al bloquear las señales nerviosas que transmiten el dolor a nivel central y periférico, reduciendo la hiperactividad de los nervios responsables.

  • Estimulación nerviosa transcutánea (TENS): Esta técnica no invasiva utiliza electrodos colocados en la piel para enviar impulsos eléctricos que interfieren con las señales dolorosas. Puede ser útil para tratar dolores musculares o viscerales en el abdomen.

 

  1. Terapias intervencionistas:

Las técnicas intervencionistas son mínimamente invasivas y buscan interrumpir o reducir la transmisión de las señales dolorosas. Algunas de las más utilizadas incluyen:

 

  1. Bloqueos nerviosos

Mediante la inyección de medicamentos anestésicos o antiinflamatorios en los nervios responsables de transmitir el dolor desde la región abdominal.

– Bloqueo del nervio ilioinguinal o iliohipogástrico: Específico para dolores en el bajo abdomen y la ingle, como aquellos asociados a cirugías (p. ej., hernias inguinales).

– Bloqueo del nervio genitofemoral implicado en el dolor abdominal bajo irradiado al testículo.

– Bloqueo del plexo hipogástrico: Este plexo está implicado en la inervación de los órganos pélvicos. Se utiliza para el dolor visceral en la parte inferior del abdomen.

– Bloqueo del plexo celíaco: Un tipo específico de bloqueo simpático utilizado para el dolor abdominal superior, pero también puede aliviar el dolor que se extiende a la parte baja del abdomen.

– Bloqueo del ganglio impar: Indicado para el dolor pélvico o perineal de origen crónico.

– Bloqueo del nervio pudendo. El nervio pudendo es responsable de la inervación de la región perineal y genital. El bloqueo de este nervio puede ser eficaz para tratar el dolor en el bajo vientre o la zona pélvica.

 

  1. Técnicas de radiofrecuencia convencional y pulsada.

Se utiliza el calor generado por ondas de radiofrecuencia para lesionar controladamente los nervios que transmiten el dolor. La radiofrecuencia interrumpe la señal dolorosa de manera prolongada.

 

  1. Neuromodulación

Esta técnica implica la implantación de un dispositivo que envía impulsos eléctricos leves a los nervios que transmiten el dolor, modulando su actividad y reduciendo las señales dolorosas.

Se podría utilizar en casos de dolor pélvico crónico o abdominal que no mejora con otros tratamientos.

 

– Estimulación de nervios periféricos: En este caso, los electrodos se colocan cerca de los nervios periféricos responsables del dolor en la zona pélvica o abdominal.

– Estimulación de la médula espinal: Utilizada en casos más complejos de dolor abdominal crónico, modula las señales dolorosas a nivel de la médula espinal.

 

  1. Inyección de toxina botulínica en puntos miofasciales dolorosos sobre músculos abdominales implicados en el dolor.

 

  1. Opioides intratecales o epidurales:

Consiste en la administración directa de opioides (como morfina) o anestésicos locales en el espacio epidural o intratecal, cerca de la médula espinal, lo que permite un control más eficaz del dolor.

 

Antes de aplicar cualquier técnica intervencionista, es crucial una evaluación completa por parte de especialistas en dolor. Se deben identificar las estructuras anatómicas implicadas en el dolor y determinar si la técnica es adecuada para el paciente.

Beneficios: Las técnicas intervencionistas pueden proporcionar un alivio significativo del dolor y mejorar la calidad de vida, especialmente en casos donde los tratamientos convencionales no han sido efectivos.

Efectos secundarios: Aunque mínimamente invasivas, algunas técnicas pueden tener riesgos, como infecciones, sangrado o daño nervioso. Por ello, siempre deben realizarse en un entorno controlado por personal especializado.

 

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RUBÉN ÁLVAREZ ÁLVAREZ

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo en el año 2009 realizando posteriormente la formación como especialista en Anestesiología, Reanimación y tratamiento del dolor en el Hospital de Galdakao-Usansolo 2015. Posteriormente, se subespecializa en el área de tratamiento del dolor. CEO y fundador de Edolor.

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