Dolor neuropático

El dolor neuropático es muy frecuente en la práctica clínica. Se estima que la prevalencia del dolor neuropático es del 8-10%. La IASP (International Association for the Study of Pain) lo define como “dolor que aparece como consecuencia directa de una lesión o enfermedad que afecta al sistema somatosensorial periférico o central”. Es decir, resulta del daño o la lesión del sistema nervioso periférico o central que interpreta estímulos normales como dolorosos. 

Síntomas

El dolor neuropático, tanto central como periférico, se caracteriza por la existencia de una hiperexcitabilidad en las áreas dañadas del sistema nervioso; la intensidad del dolor es desproporcionada al daño. Los pacientes lo describen como un quemazón, escozor, eléctrico, hormigueo, acorchamiento o sensación de pesadez o cansancio en la zona. A veces, incluso como falta de sensibilidad o aumento de la misma de manera patológica, desencadenando dolor con estímulos normales, como el roce con la piel o una presión ligera. 


El
dolor neuropático periférico es metamérico, irradiado, circunscrito a un área de recorrido nervioso. El dolor neuropático central es generalizado, zonal, sin corresponderse al área de un nervio concreto.

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POSIBILIDADES TERAPÉUTICAS

TRATAR EL DOLOR NEUROPÁTICO

El diagnóstico de dolor neuropático es clínico, basado en la anamnesis (calambre, quemazón, pinchazo, hormigueo, dolor espontáneo, alodinia, hiperalgesia, disestesia, parestesias) y la exploración clínica. Es importante diagnosticar la existencia de dolor neuropático en los pacientes con dolor crónico para tratarlo de manera precoz. Disponemos de escalas específicas para dolor neuropático que pueden ayudar en su diagnóstico. La Escala LANSS (Leeds Assessment of Neuropathic Symptoms and Signs), o la escala DN4 (Douleur Neuropathique en 4 Questions) que es una de las más efectivas y útiles en la práctica clínica.

No siempre es posible identificar la etiología de la lesión subyacente. Las pruebas de imagen como Tomografía Computerizada, Resonancia Magnética Nuclear, confirmación quirúrgica de compresión nerviosa, estudios neurofisiológicos y anatomopatológicos pueden ayudar en el diagnóstico etiológico del dolor neuropático.

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Tratamiento personalizado

Es importante individualizar y ajustar el tratamiento farmacológico a cada paciente, así como vigilar la aparición de efectos secundarios. El tratamiento farmacológico del dolor neuropático que ha demostrado evidencia científica incluye antideprésicos tricíclicos, antiepilépticos e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. También disponemos de terapias tópicas cutáneas con lidocaína o capsaicina que pueden ser una buena opción en combinación o para poblaciones vulnerables. Los tratamientos intervencionistas son para pacientes con dolor neuropático refractario, que no han respondido adecuadamente a los tratamientos farmacológicos estándar usados solos o en combinación.

Solo profesionales cualificados con amplia experiencia deben realizar estos procedimientos intervencionistas, que serán siempre guiados bajo visión directa ecográfica o radiológica. Bloqueos nerviosos periféricos o centrales como infiltraciones epidurales, terapias de modulación nerviosa mediante radiofrecuencia pulsada en nervio periférico o en ganglio de raíz dorsal serán algunas de las opciones que podremos plantear al paciente en caso de dolor neuropático refractario. En casos más complejos donde no se consigue el control del dolor neuropático a pesar de las medidas mencionadas, deberemos optar por bloqueos simpáticos o estimulación medular de cordones posteriores.